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Juguemos

 

JUGUEMOS

¿Cuánto juega usted con sus hijos?  ¿Por qué es esto importante?  Descubramos las maravillas de divertirse en familia.  Empecemos con una pequeña radiografía de la sociedad:

Unicef realizó un estudio en 74 países, 14 de los cuales están en América Latina, muestra que el 55% de los niños menores de 4 años tienen un papá que no juega ni participa en actividades con ellos.

Otro estudio de Trina de la Diversión en Familia dice que sólo el 23% de padres entrevistados dice que quieren pasar más tiempo con sus hijos.

En otro estudio del Observatorio del Juego Infantil en España menciona que el 70% de los padres dicen no tener tiempo para jugar con sus hijos.

Lo que yo logro entender de esto es que, no nos motiva dedicarles tiempo a nuestros hijos y quisiera creer que es porque no han encontrado una forma divertida de hacerlo.

Veamos un pequeño resumen de los beneficios de jugar en familia:

  1. Conocerlos. Jugando nos damos cuenta de cómo es la personalidad de todos.  Vemos características como si son o no competitivos, buenos perdedores, malos ganadores, si son divertidos, cuánto enfoque tiene, etc.   Por supuesto que esto funciona para uno mismo también, aprender a conocerse a sí mismo es una gran herramienta. 
  2. Enseñarles valores y formas de actuar. La mejor forma de enseñar valores es modelándolos y encontrando momentos para reforzarlos.  Esto siempre será más efectivo que solo decírselos.  Cuando jugamos es una excelente oportunidad de vivir los valores.  Algunos ejemplos de valores cuando jugamos son:

Honestidad.   Lo opuesto es ser tramposo.  Los juegos requieren de la honestidad de todos para desarrollarse con éxito y que todos la pasen bien.  Es obvio que la honestidad empieza con los padres al jugar, es allí en donde lo modelan.  Dependiendo de las edades de los hijos, a veces querrán ganar a costa de romper algunas reglas, es allí en donde los padres intervienen para explicarles las consecuencias de hacer trampa y así desmotivarlos para que ni siquiera lo traten de hacer.

Sensibilidad.  Es ser sensibles, compasivos y empáticos con los demás.  Aprendemos a jugar sin alegrarse que el otro pierda.  Es llegar a aprender que jugar significa que todos se diviertan, aunque unos ganen y otros pierdan.

Humildad.  Es un valor que se aprende sobretodo cuando ganamos en el juego, es aprender a no presumir de nuestros logros y mucho menos cuando es a costa que otros pierdan.

El Respeto.  Respeto entre todos es lo que permite que la pasen contentos.

  1. Convivir. Cuando jugamos está toda la familia junta, es un espacio en donde todos están haciendo lo mismo, están contentos, están pasándola bien, están compartiendo como familia.  Logra estrechar los lazos entre todos, y realmente hablo de todos, como pareja, como padres, como hijos y como hermanos.
  2. Mejora la comunicación.  Cuando estamos en un ambiente relajado, divertido y en confianza muchas veces nos abrimos y hablamos cosas que en otro ambiente no lo haríamos. Es un excelente momento para los padres a prestar atención a lo que dicen, tanto lo explícito como lo entre líneas, hay mucho que podemos aprender.
  3. Lectura comprensiva. Para jugar bien un juego hay que leer las instrucciones y deben de entenderse muy bien, aquí trabajamos la lectura comprensiva así como seguir instrucciones y reglamentos.
  4. Divertirse y reírse. Divertirse es entretenerse, es pasarla bien, es interactuar de forma alegre.  Así como todos necesitamos dormir y descansar para reponernos y poder funcionar adecuadamente también necesitamos divertirnos para recuperarnos del desgaste emocional y psicológico.

Científicamente hablando, cuando nos reímos el córtex cerebral libera impulsos eléctricos un segundo después de comenzar a reír, lo que a su vez expulsa de nuestro organismo la energía negativa.  Algunos de los beneficios que más destacan de la risa son:

  • Cuando nos reímos mejoramos la forma de respirar, lo hacemos de forma más profunda lo cual ayuda a oxigenarnos más
  • Mejora nuestras relaciones interpersonales
  • Permite desarrollar una actitud positiva ante la vida
  • Disminuye el insomnio
  • Previene infartos, ya que los espasmos que se producen en el diafragma fortalecen los pulmones y el corazón
  • Rejuvenece la piel porque tiene un efecto tonificante y antiarrugas
  • Al liberar endorfinas tiene un efecto analgésico
  • La carcajada hace vibrar la cabeza y se despejan la nariz y el oído
  • Reduce la presión arterial
  • Refuerza el sistema inmunológico
  • Facilita la digestión, al aumentar las contracciones de los músculos abdominales
  • A nivel psicológico elimina estrés, alivia la depresión, combate miedos y fobias, reduce timidez, facilita la comunicación, estrecha lazos afectivos, alivia el sufrimiento, descarga tensiones y potencia la creatividad e imaginación
  1. Al dedicarles tiempo y cariño a nuestros hijos les aumenta su autoestima.  Ellos se sienten valorados e importantes, porque sus padres están dejando de hacer cualquier otra cosa con tal de estar con ellos. Demuestra lo importantes que son para sus padres, demuestra que son prioridad.
  2. Mejora las habilidades sociales y emocionales. En esta época esto es más válido e importante  que nunca.  Cuando los dejamos solos se dedican a jugar con sus teléfonos.  Esto les impide desarrollar todo su potencial social, ya no saben convivir, hablar y compartir con los demás.   También aprenden a regular sus emociones, por ejemplo, cuando se enojan de perder, o la empatía con los demás, o estar contentos porque otro ganó.  En muchos juegos pueden desarrollar también la habilidad de leer la cara de los demás, por ejemplo en un juego de cartas, en donde yo no sé qué cartas tienen los demás puedo tratar de leer la expresión facial para intentar interpretar si tiene un buen juego o no.  La sustitución de las conversaciones presenciales por conexiones digitales está haciendo que pierdan esta habilidad de lectura de expresión facial.
  3. El juego fomenta la imaginación y creatividad. Para ganar en un juego muchas veces tenemos que pensar en estrategias, ser creativos, actuar de forma anticipada, entre otras cualidades.  Los niños creativos e imaginativos son menos agresivos, más tolerantes y tienen mejor rendimiento académico.  Un niño creativo será un adulto que encuentra más formas de alcanzar lo que quiere y de resolver problemas.
  4. Cuando juegan con los padres aumenta su capacidad de concentración y enfoque.  El celular está entrenando a nuestros hijos a no poderse enfocar por mucho tiempo en nada, el juego permite practicar lo contrario. Y mejor cuando son juegos que retan la mente, que hacen pensar, busquemos juegos que cuando se pierde la concentración se pierde el juego.
  5. Abrimos un espacio para ser nosotros mismos. El juego ayuda a sacar nuestro verdadero ser, saca lo mejor de nosotros, nos libera de cualquier prejuicio que nos impida ser quien realmente somos. También saca a veces el lado obscuro, cuando nos enojamos por perder.  Expresar estas emociones es bueno para todos, a la persona le permite conocerse mejor a sí misma y a los demás conocerlos mejor a ellos.
  6. Crea recuerdos. Una vez hablando de nuestra niñez con un primo, concluimos que uno nunca sabe cuando está creando un recuerdo. Muchas veces pensamos que tiene que ser algo espectacular para crearlo pero cuando vemos hacia atrás, al buscar en nuestra caja de los recuerdos, nos damos cuenta que, por lo general, son pequeñas cosas pero de gran valor emocional de las que nos recordamos.  Este tipo de actividades crean recuerdos muy positivos. 
  7. Los niños que juegan más con sus padres son más felices. Esto ha salido una y otra vez en estudios realizados en varios lugares del mundo.  Los padres son las dos figuras más importantes para un hijo, son a los que admiran, son sus héroes, y el hecho que sus héroes quieran dedicarles tiempo exclusivo y se quieran divertir con ellos es definitivamente una excelente razón de felicidad.

Espero que para este momento ya se haya convencido de la importancia del juego.  Ahora quisiera darle unas recomendaciones para lograr los resultados deseados:

Todos tienen que jugar, que nadie se quede fuera.  Evitamos juegos como ajedrez, en donde sólo pueden jugar dos jugadores, la participación de la familia completa es vital.

Para escoger el juego se recomienda hacer una rotación entre todos, de tal forma que cada miembro tendrá su oportunidad de escoger el que más le gusta.  Por supuesto manteniendo la condición que todos juegan contentos todos los juegos.

Que sea un juego que se pueda hacer en casa, para asegurarse de hacerlo.  Por ejemplo si para hacer el juego deben de ir en carro a algún lugar puede que el mismo dependa de varios factores, lo que pone en riesgo que se pueda realizar cuando se planificó.

Mantenerlo en un tiempo acordado por todos, ni mucho que se aburran ni poco para que se queden con ganas de seguir.  Pueden establecer tiempo fijo, por ejemplo en una hora dejamos de jugar, independiente de cómo vamos.

Idealmente escoger juegos que reten el intelecto y la imaginación.  La mayoría de juegos de mesa cumplen con este criterio.

Que nadie se deje ganar, saber perder es parte de la formación, además que los retamos a que se esfuercen más para poder ganar la próxima vez.

Variar los juegos.  Cada juego trabaja inteligencias diferentes, por lo que es ideal jugar la mayor variedad posible.  Cuando juegan mucho el mismo lo llegan a dominar tan bien que dejan de pensar, en ese momento perdió efectividad el juego.

Seguir las reglas.  Todos los juegos tienen reglamentos claros, y los mismos fueron muy bien diseñados, el cambiarlos pone en riesgo la igualdad hacia todos los jugadores.

 

¿Qué piensan?

Eduardo Montano

 

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