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    • Saber regañar y castigar (Primera parte)

      SABER REGAÑAR Y CASTIGAR

      Por: Tomás Melendo Primera Parte

      Los ánimos y las recompensas no son normalmente suficientes para una sana educación. Un reproche o una punición, dados de la manera oportuna, proporcionada y sin arrepentimientos injustificados, contribuirá a formar el criterio moral del muchacho.

      Sensata e inteligente debe ser la dosificación de las reprimendas y de los castigos. La política del «dejar hacer» es típica de los padres o débiles o cómplices.

      También en la educación, la «manga ancha» viene dictada a menudo por el temor de no ser obedecido o por la comodidad («haz lo que quieras, con tal de dejarme en paz»)… que no son sino otros tantos modos de amor propio: de preferir el propio bien (no esforzarse, no sufrir al demandar la conducta correcta) al de los hijos.

      Pero resultaría pedante, o incluso neurótico, un continuo y sofocante control de los chicos, regañados y castigados por la más mínima desviación de unos cánones despóticos establecidos por los padres.

      Para que una reprensión sea educativa ha de resultar clara, sucinta y no humillante. Hay por tanto que aprender a regañar de manera correcta, explícita, breve, y después cambiar el tema de la conversación. En efecto, no se debe exigir que el hijo reconozca de inmediato el propio mal y pronuncie un mea culpa, sobre todo si están presentes otras personas (¿lo hacemos nosotros, los adultos?).

      Convendrá también elegir el lugar y el momento pertinente para reprenderle; a veces será necesario esperar a que haya pasado el propio enfado, para poder hablar con la debida serenidad y con mayor eficacia.

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    • hace 1 año, 3 meses

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    • Saber regañar y castigar (Segunda Parte).
       

      SABER REGAÑAR Y CASTIGAR

      Por: Tomás Melendo Segunda Parte

      Antes de decidirse a dar un castigo, conviene estar bien seguros de que el niño era consciente de la prohibición o del mandato. Naturalmente, hay que evitar no solo que la sanción sea el desahogo de la propia rabia o malhumor, sino también que tenga esa apariencia. Tratándose de fracasos escolares, conviene saber juzgar si se deben a irresponsabilidad o a limitaciones difícilmente superables del chico o de la chica. Cuando se reprenda es menester además huir de las comparaciones: «Mira cómo obedece y estudia tu hermana…». Las confrontaciones sólo engendran celos y antipatías. Tener que castigar puede y debe disgustarnos, pero a veces es el mejor testimonio de amor que cabe ofrecer a un hijo: el amor «todo lo sufre», cabría recordar con san Pablo,… incluso el dolor de los seres queridos, siempre que tal sufrimiento sea necesario. Ningún temor, por tanto, a que una corrección justa y bien dada disminuya el amor del hijo respecto a nosotros. A veces se oye responder al muchacho castigado: «¡No me importa en absoluto!». Podéis entonces decirle, con toda la serenidad de que seáis capaces: «No es mi propósito molestarte ni hacerte padecer».

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    • hace 1 año, 3 meses

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    • Técnica para Padres Efectivos

      La tarea de padres no es fácil, como ya se habrán dado cuenta, y uno de los factores que lo complican es que todos los hijos son diferentes, lo que funciona con uno no necesariamente funciona con el otro.  La buena noticia es que hay técnicas que nos ayudan a ser padres efectivos.

      Definimos efectividad con obtener resultados extraordinarios una y otra vez.  Es decir, como padres efectivos queremos lograr que nuestros hijos obtengan resultados extraordinarios una y otra vez.

      Para la técnica que les quiero presentar usaré el Hábito 1 de las personas altamente efectivas del Dr. Covey, empecemos:

      Hábito 1: Ser Proactivos  

      • Podemos ser el resultado de nuestras circunstancias o de nuestras decisiones.  Cuando somos resultado de nuestras circunstancias actuamos conforme experiencias que hemos tenido, somos el resultado de lo que hemos vivido.  Cuando somos el resultado de nuestras decisiones vivimos con propósito, con un plan.  Queremos enseñarles a nuestros hijos a que tengan ese plan, que busquen convertirse en su mejor versión.
      • Los jóvenes tienen que entender que cada decisión tiene sus consecuencias.  Desde temprana edad es importante que entiendan este concepto.  Muchas veces ellos "no entienden" por qué les pasó algo, no han relacionado que es una consecuencia de una decisión que ellos tomaron.  Por ejemplo, deciden no estudiar, la consecuencia es perder la clase; deciden entrenar duro en el fútbol, la consecuencia es que jugarán como titular en el equipo; deciden ser amables con los demás, la consecuencia será tener más amigos, etc.
      •   Su hijo debe tener la capacidad de discernimiento.  Sin mucha explicación sus hijos distinguen perfectamente entre el bien y el mal, saben que hacer drogas es malo, saben que hacer ejercicio es bueno, etc.  Pero junto con este discernimiento es vivir acorde a él, es tener la capacidad de decir "no" cuando lo que le proponen es lo que ya saben es malo.  De igual manera es bueno decir "sí" o bien buscar lo que saben deben hacer.  Esto es la propiedad de una persona con carácter bien definido.
      • Que su hijo busque opciones, que use su creatividad.  Muchas veces nuestros hijos al presentárseles un problema no ven la salida, como que el mundo se les acabó, los padres efectivos ayudamos a nuestros hijos a que piensen, que sepan que siempre hay varias opciones para resolver un problema, pero a veces tenemos que ser creativos para encontrarlas.  Funciona muy bien la sinergia de familia para crear ideas nuevas entre todos, hacer tormenta de ideas, por ejemplo.
      • Que resuelva obstáculos.  En la vida siempre se nos presentarán obstáculos para llegar a donde queremos llegar.  Existe la persona que se rinde y existe la persona que lo vence.  Como me decía un entrenador de tenis, "El que se rinde nunca gana y el que gana no se rinde".  Queremos educarlos para que en el futuro sean personas que resuelvan para salir adelante, que sepan enfrentar con sabiduría y asertividad las distintas situaciones que se les puedan presentar.     
      • Su hijo debe hacerse responsable de sus decisiones, sin excusas.  Como padres podemos caer en la trampa de justificar las acciones de nuestros hijos, podemos decir que perdió la clase por culpa del profesor, pues no explicaba bien.  Y perdemos de vista que perdió porque no estudió/trabajó suficiente.  En este caso él escogió no dedicar tiempo a la clase, fue su decisión y la consecuencia es reprobar la materia.  Tanto el Colegio como los padres estamos para apoyarlos cuando nos lo pida o lo necesite, pero al final la responsabilidad de ganar es de él, sin excusas.  Estamos claros que puede enfrentar obstáculos, pero los queremos entrenar para que sean personas que hacen lo que tienen que hacer a pesar de ... (cualquier cosa).
      • Padre ejemplo y reglas claras.  El padre efectivo es el que es claro con sus hijos de la responsabilidad de cada quien, es el que no excusará sus malos comportamientos, es el que lo apoyará a alcanzar sus objetivos, es el que utilizará los momentos difíciles para aprovechar a darle un consejo, una enseñanza de vida.

      Pensemos en que, como eduquemos a nuestros hijos así serán ellos de adultos, la mejor herencia que les podemos dar es hacerlos capaces de salir adelante, es darles las herramientas para que solos puedan sobresalir en lo que se propongan en la vida.

      ¿Qué piensan?

      Eduardo Montano

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